La vez pasada hablé sobre PGP y GPG (GNU Privacy Guard), y la encriptación. Esas son herramientas muy útiles cuando es necesario comunicarse de manera privada, sin la posibilidad de que un tercero interfiera en nuestras comunicaciones (ya sea leyendo mensajes privados o cambiando su contenido), pero hay casos en donde se quiere o necesita utilizar la internet de manera anónima, sin que pueda detectarse la ubicación de una persona. Por ejemplo, un periodista podría reportar noticias, o un empleado que quiera reportar a una empresa que funciona de manera ilegal, y teme por su propia seguridad.
Para esto, se pueden utilizar «proxies», programas que redirigen el tráfico enviado a través de ellos. Así todo el tráfico parece salir de ellos, y no de la máquina original. Hay muchos, e incluso hay muchas listas para encontrarlos facilmente, pero hay que tener cuidado con muchos de ellos, porque algunos son infectados, y en vez de ocultar la información, la publican o reenvían, comprometiendo el anonimato… A pesar de eso puede ser posible encontrar proxies confiables, y además, al usar una encriptación via SSH/SSL, no se pueden leer los mensajes que salgan de la máquina original.
Mejor aún, existe algo llamado «Onion Routing» ó «Routeo de Cebolla», llamado así por la manera en que cada mensaje atraviesa varias computadoras («nodos»), encriptado varias veces, y sólo la última puede decodificar completamente el mensaje, y toda la información que puede obtener es la ubicación de el nodo anterior.
El proyecto Tor provee «onion routing» de manera sencilla, pero es sólo un proyecto beta, y no hay que confiar demasiado en que provea anonimato verdadero. Una de las opciones puede ser utilizar Tor conectado a algún proxy anonimizador…
Hay muchas maneras, pero todo depende de cuanto anonimato se necesite, las leyes locales (en algunos paises es completamente ilegal, en otros es legal una encriptación de hasta ciera longitud…), y muchos otros factores.